En la mira grupos que promueven faltar a clases vía Facebook

Un juez argentino ordenó a Facebook cerrar los grupos creados por menores que promuevan faltar al colegio.



El último día de abril unos 3.000 adolescentes en la provincia argentina de Mendoza fueron noticia en varios países el mundo al haber sido parte de un masivo faltazo escolar organizado a través de la red social Facebook.

El evento tuvo tanta repercusión que pronto jóvenes de distintas partes de Argentina, e incluso de la vecina Uruguay quisieron copiar la iniciativa y crearon sus propios grupos en el sitio, invitando a nuevas "rateadas", como se le llama en la zona del Río de la Plata al acto de faltar a la escuela.




El contagio cibernético alcanzó tal nivel de propagación que esta semana la Justicia se vio obligada a intervenir.

El juez mendocino Alfredo Dantiacq Sánchez ordenó a Facebook cerrar los grupos creados por menores de edad que tengan por objeto promover la falta al colegio sin el consentimiento de los padres.

La medida fue exigida por la organización no gubernamental local Protectora, que presentó la acción tras "recibir consultas, averiguaciones y reclamaciones individuales de padres profundamente consternados por el uso de la tecnología y la manipulación que sufrían sus hijos", según explica en su sitio en Internet.

El abogado que representa a la ONG, Mario Vadillo, advirtió que la popularidad de estos grupos online representa "un enorme negocio comercial" para las redes sociales, que se benefician a través de los ingresos publicitarios.

En declaraciones al canal de noticias América 24, también recordó que "es un ilícito que los chicos no vayan al colegio sin permiso de los padres o las escuelas, que son los que tienen la guarda de los menores".


Arrepentidos

Solo quería pasar un buen día viernes

La popularidad que alcanzaron las convocatorias para faltar a la escuela desconcertó a los propios impulsores originales de la idea.




Lucas González, uno de los creadores del grupo "¿Quién se prende a la gran rateada mendocina?", que sumó más de 13.500 adeptos en Facebook, admitió a BBC Mundo que le "sorprendió la convocatoria y el montón de gente que había" en la plaza céntrica donde se citó a los adolescentes.



Según González, la idea era simplemente "pasar un buen día viernes".



Sin embargo, al ver la repercusión –y las críticas negativas- que surgieron tras el primer faltazo en Mendoza, algunos de los organizadores expresaron arrepentimiento por la iniciativa.

"Por mi parte no organizo más. Todo lo que hemos producido (…) no es nada bueno", señaló en su perfil de Facebook Hernán Griffouliere, uno de los promotores.

El joven, de 17 años, agregó que desistía de participar en una "rateada nacional" que algunos están organizando para fines de mayo.


"Contrarrateada"

En tanto, otros escolares también opuestos a la idea de los faltazos masivos, aprovecharon las mismas herramientas cibernéticas para dar a conocer su punto de vista.




En una "contracampaña", los estudiantes de la escuela secundaria Pascual Iacarini de la ciudad mendocina de San Rafael organizaron el "día de la asistencia perfecta", que el martes logró que 665 de los 667 alumnos del colegio fueran a clase.



Donde aún sigue en pie la idea de un faltazo masivo es en Uruguay, donde más de 24.000 chicos dieron su apoyo a una convocatoria online para una "rateada nacional" el próximo viernes.



Sin embargo allí, las críticas hacia la iniciativa también hicieron eco y produjeron un cambio en el "perfil" de la jornada.

Lo que originalmente iba a ser sólo un día de diversión ahora también será un evento para ayudar al prójimo: los organizadores pidieron que todo el que asista al "faltazo", convocado en las principales plazas del país, lleve consigo un alimento no perecedero para donar a comedores públicos.


Uno de los chicos que adhirió a la "rateada" incluso buscó una justificación legal a su postura, afirmando que se enmarca dentro de la Convención de los Derechos del Niño, que establece que "los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño".